El líder del campeonato Ogier y Lappi volvieron rápidamente a la rutina después de una pausa de seis meses debido al Covid-19. Calcaron sus cronos en el estrecho y retorcido tramo del parque de Tartu, de 1,29 km, a las afueras de la ciudad.

«Es bueno estar de vuelta y pelear», dijo Ogier, pilotando un Toyota Yaris. «Todo está listo, el coche va bien y hemos tenido buenos momentos, así que vamos a por ello.»

Lappi se sorprendió a sí mismo con su actuación en su Ford Fiesta, después de menos tiempo de preparación al volante que la mayoría de sus rivales.

«No he ido tan bien”, comenta el finlandés. «Esto no es lo que pasará mañana en los tramos, pero tuvimos un buen shakedown y un buen arranque en el rallye, así que estoy impaciente.»

A sólo una décima de segundo en la tercera posición se encuentra el Hyundai i20 de Ott Tänak, el estonio estaba emocionado por competir frente a sus fans en una prueba del WRC por primera vez.

«Es especial. Serán unos días difíciles, la competición será reñida pero es definitivamente nuestra oportunidad así que tenemos que aprovecharla al máximo», dijo.

Su compañero de equipo Craig Breen fue cuarto, a pesar de que parece que le costó arrancar en la línea de salida, con el Yaris de Elfyn Evans a continuación en quinto lugar.

Los seis primeros puestos los completaron Mads Østberg, cuyo Citroën C3 de especificaciones WRC 2 superó a varios pilotos con World Rally Cars más potentes. Fue sexto a tan solo 1,2 segundos del líder.

El primer día completo del sábado presenta dos bucles idénticos de cinco tramos por pistas de tierra que cubren 147,19 km al sur de Tartu. Los bucles se dividen por la asistencia de medio día en la ciudad.

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