A pesar de la pandemia, y con la segunda ola de contagios en plena fase de ascenso, el Automóvil Club Principado de Asturias (ACPA), consiguió sacar adelante el 57º Rally Blendio Princesa de Asturias Ciudad de Oviedo, lo cual es muy loable, pero eso sí, en unas condiciones de precariedad absoluta.

La primera sorpresa se producía con la absurda limitación de periodistas acreditados y que creaba indignación entre los profesionales de la prensa del motor, así como en aficionados y concursantes. Si a esa restricción se une el llamamiento del director de la prueba para que la gente no fuese a la prueba y a la sin sentido limitación de acreditaciones, que no tenía en cuenta la existencia de un “refuelling” remoto, ¿cuál era el sentido de hacer el rally? ¿Por qué, en palabras del mencionado directivo, “hay que sacrificar la parte multitudinaria y social y centrarse en lo que es la carrera”? ¿Había que hacer el rally sí o sí sólo para poner el “tic” de “hecho”, aunque fuera a costa de deteriorar la imagen de una prueba otrora ejemplar?

En lo que se refiere al apartado puramente deportivo, nos encontramos con un Joan Vinyes que no podía presentarse en la salida al estar confinado en su casa andorrana, debido a un positivo en la Covid-19 en su entorno cercano, por lo que ni él, ni su copiloto Jordi Mercader, podían volver a disfrutar de la competición y hacer kilómetros en su nuevo Suzuki Swift R4lly S.

Sí lo hacían sus compañeros de equipo Javier Pardo-Adrián Pérez, que lograban finalizar por detrás de los R5 punteros, en la séptima posición absoluta, tras sufrir un pinchazo en los primeros compases del rally.

Javier y Adrián perdían casi dos minutos en el segundo tramo, Llanera, perdiendo de golpe 12 posiciones en la general. Tras ese momento el objetivo del equipo era el de acabar y sumar puntos para la marca. Ambos lograban el objetivo, remontando hasta la séptima plaza.

Al final del rally, Javier Pardo declaraba, “Parece que este rally se nos atraganta, una pena el pinchazo justo cuando empezábamos a coger el ritmo. También echamos de menos a Joan y Jordi ya que siempre son un referencia con la que medirnos”.

Para Juan López Frade, “de entrada, nos encontramos con la sorpresa del confinamiento obligado de Joan, por lo que sólo Javier y Adrián han defendido nuestros colores. Han hecho un buen rally remontando los puestos perdidos y logrando finalizar tras los R5. Por otro lado, parece que hay gente que no se da cuenta de que tener un equipo oficial como el equipo Suzuki, con toda la infraestructura que ello conlleva, con las intensas negociaciones que se llevan a cabo con los patrocinadores de primera línea del equipo, como Motul, Ourense Termal o el Banco de Santander, cuesta mucho dinero y esfuerzo. Y asistir a cada rally, son varias decenas de miles de euros. Invitando a que el público no vaya al rally, en un primer momento, aunque luego fue prohibido por las autoridades, y acotando el número de periodistas y fotógrafos, la difusión del rally cae muchos enteros y los patrocinadores no están satisfechos con su inversión, lo que puede hacer que las negociaciones de una futura renovación del patrocinio se pongan muy cuesta arriba. Desde luego, en el caso del equipo Suzuki, si se hubiera advertido de todo esto una semana antes, no hubiéramos acudido a un rally con todas estas limitaciones, sobre todo cuando venimos de participar en los rallyes de Ourense y Ferrol, claro ejemplo de cómo se deben hacer las cosas en esta complicada época en la que estamos. A nivel de difusión de nuestra marca, este rally no ha aportado casi nada. Cuando analicemos el retorno de la inversión, nos habrá costado dinero seguro, aunque el dato exacto lo tendremos en unos días. Hubiera sido mejor renunciar a su realización, como hicieron Sierra Morena, Llanes y el RACC, y volver con más fuerza el año que viene.”

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